El creciente repunte del bono norteamericano a diez años hasta el entorno del 3% y la apreciación del dólar han situado a los activos de renta fija bajo el foco de los analistas. En un proceso de normalización de tipos de interés en Estados Unidos y con el programa de compra de deuda del Banco Central Europeo acercándose a su final, los inversores en renta fija se encuentran en un momento de tensión en las carteras, porque cualquier movimiento en los mercados puede significar un cambio en la estimación de rentabilidad.
Los recientes acontecimientos en Argentina o los más cercanos de Italia vuelven a recordar a los inversores en deuda que la denominación de renta fija no es sinónimo de tranquilidad. Al contrario, las presiones inflacionistas en Estados Unidos y la consiguiente subida del rendimiento del bono de referencia de Estados Unidos, con los movimientos en la renta fija emergente y la escalada del precio del petróleo, han puesto sobre la mesa otra vez la precaución que se debe tener a la hora de configurar una cartera conservadora.
¿Pero qué valores de renta fija pueden aportar valor en este contexto? Félix López, director de ATL Gestión de Patrimonios, considera que la renta fija norteamericana a medio plazo, en el tramo entre el bono a cinco años y el de diez, empieza a ofrecer valor para un horizonte temporal a tres años, aunque advierte que en general “la renta fija no presenta mucho atractivo ya que nos encontramos con tipos de interés nominales mínimos y con diferenciales de crédito por debajo de la media histórica, lo que llevaría a pérdidas en el caso de un cambio de ciclo económico”.
“El mercado de crédito con grado de inversión a corto plazo en EE UU presenta rentabilidades que pueden resultar atractivas. Hay crédito de buena calidad crediticia a dos años con una TIR por encima del 3%”, señala Ignacio Díez, gestor de renta fija de Credit Suisse Gestión.
Para Armando López, responsable de renta fija de Santander Asset Managemet, “todavía existen bonos de emisores privados con potencial de revalorización o que, como los híbridos, presentan rentabilidades atractivas en este entorno, pero no podemos hablar de mercados en general sino de nombres en particular”.
“En Europa, vemos valor en deuda subordinada de grandes bancos, ya que han pasado un fuerte proceso de recapitalización y desapalancamiento que hace que, desde un punto de vista de solvencia se encuentren en una buena situación. También hemos tomado ciertas posiciones en bonos de titulaciones que tienen un perfil flotante y se benefician de la buena situación macro en Europa”, afirma César Ozaeta, gestor de Abante.
En Gesconsult se muestran optimistas con los bonos corporativos a tipo flotante, un segmento donde los activos de Portugal e Italia serían los que tienen más potencial, explica Thor Vega, analista de renta fija de esta gestora. “También hay oportunidades en bonos híbridos con vencimientos inferiores a un año”, señala.
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2018-06-12 17:28:29